¿Tengo que declarar impuestos en Estados Unidos?
«Este año casi no trabajé. ¿Para qué voy a hacer mis taxes?»
«¿Y si declaro y resulta que le debo dinero al IRS?»
«Mi vecino recibió $3,000 de reembolso. ¿Por qué a mí no me devuelven nada?»
Si alguna vez te hiciste una de estas preguntas, hay algo que debes saber: hacer tu declaración de impuestos no significa necesariamente que tengas que pagar dinero.
Puedes terminar debiendo, puedes no tener que pagar nada adicional o incluso puedes recibir dinero de vuelta.
Y aunque parezca extraño, dos personas que ganaron lo mismo durante el año pueden obtener resultados muy diferentes.
¿Por qué pasa eso? Vamos por partes.
Pero empecemos por el principio, con algo que quizás nunca te habías preguntado:
¿Por qué se llaman impuestos?
¿Sabías que la palabra impuesto viene de imponer? Pues sí, hasta el nombre nos está diciendo que no es algo que pagamos porque queremos, sino porque la ley lo establece.
Pero eso no significa que todos paguemos lo mismo.
Piénsalo: una persona soltera que vive sola y otra que está casada y mantiene una familia pueden ganar exactamente la misma cantidad de dinero y, aun así, terminar pagando impuestos diferentes.
¿La razón? El IRS toma en cuenta ciertas circunstancias personales y familiares al calcular cuánto corresponde pagar.
Por ejemplo, estar casado, tener hijos o mantener económicamente un hogar puede cambiar el resultado, siempre que se cumplan las condiciones correspondientes.
Así que ganar lo mismo no significa necesariamente pagar lo mismo.
«No hay que ganar mucho dinero porque después toca pagar impuestos»
¿Has escuchado esa frase? Quizás hasta la has dicho alguna vez.
Es una creencia bastante común: que si ganas más dinero, el IRS te quitará tanto que terminarás quedándote con menos.
Pero aquí hay algo que vale la pena entender.
En Estados Unidos, ganar más dinero no significa que todo lo que ganas pase a pagar un porcentaje más alto de impuestos.
Imagina que subes unas escaleras. Cada escalón representa una parte de tus ingresos. Cuando llegas al siguiente escalón, no significa que tengas que volver a subir todos los anteriores.
Con los impuestos federales sobre los ingresos ocurre algo parecido: al pasar a un porcentaje más alto, generalmente ese porcentaje se aplica solamente a la parte de tus ingresos que entra en ese nivel, no a todo lo que ganaste.
Eso no significa que ganar más nunca afecte otros beneficios o créditos, pero sí que rechazar la oportunidad de ganar más dinero solamente por miedo a subir de porcentaje puede ser una decisión equivocada.
Y hablando de pagar impuestos, hay otra cosa que quizás no sabías: puede que ya los hayas estado pagando durante todo el año.
Puede que ya hayas pagado impuestos durante todo el año
Imagina que trabajas en una tienda, un restaurante o cualquier empresa que te paga cada dos semanas.
Cuando recibes tu cheque, seguramente has visto que te descuentan varias cantidades.
Una de ellas puede aparecer como Federal Income Tax, que es el impuesto federal sobre tus ingresos.
Ese dinero no se queda en la empresa. Tu empleador lo envía al IRS por adelantado.
Por eso, cuando llega la temporada de taxes, no necesariamente empiezas a pagar desde cero.
Lo que haces al declarar es comparar cuánto impuesto te correspondía pagar con cuánto ya habías pagado durante el año.
Mira este ejemplo.
María trabajó durante todo el año y su empleador le descontó $2,000 para el impuesto federal sobre sus ingresos.
Cuando prepara su declaración, resulta que le correspondía pagar $1,500.
¿Qué pasa con los $500 restantes?
Si no hay otros ajustes ni deudas que afecten el resultado, María podría recibir esos $500 de vuelta.
Ahora imagina que a María solamente le descontaron $1,000, pero le correspondía pagar $1,500.
En ese caso, tendría $500 pendientes.
¿Ves la diferencia?
Hacer los taxes no fue lo que creó la deuda. La declaración simplemente permitió saber cuánto le correspondía pagar y cuánto ya había pagado.
Pero entonces surge otra pregunta.
¿Por qué hay personas que reciben miles de dólares del IRS?
Seguramente conoces a alguien que dice:
«¡Este año me devolvieron $4,000 de los taxes!»
Y quizás piensas: «¿Cómo hizo? ¿Qué tengo que hacer yo para recibir eso?»
Hay algo que muchas personas no saben.
No todo el dinero que recibes como reembolso viene de impuestos que te descontaron de tus cheques.
A veces recibes dinero porque pagaste más impuesto del que te correspondía.
Pero también existen beneficios que pueden ayudarte a pagar menos impuestos y, en algunos casos, recibir dinero adicional si cumples los requisitos.
Algunos están relacionados con los ingresos del trabajo y otros con los hijos.
Ojo: algunos de estos beneficios tienen requisitos sobre el tipo de número de identificación que utilizas, ya sea Seguro Social (SSN) o ITIN. Puedes verificar en IRS.gov o con un profesional de impuestos cuáles aplican a tu situación.
Eso sí, tener hijos no garantiza recibir un reembolso, así como ganar poco tampoco significa que automáticamente te corresponda uno.
Cada situación es diferente.
Y aquí hay una curiosidad: recibir un reembolso grande no significa necesariamente que hayas ganado más dinero ni que hayas hecho mejor tus impuestos que otra persona.
Puede significar que te descontaron demasiado durante el año, que calificaste para determinados beneficios o ambas cosas.
Si ya presentaste tu declaración y estás esperando tu dinero, puedes consultar su estado en la herramienta oficial del IRS: ¿Dónde está mi reembolso?.
«Pero yo casi no trabajé este año». ¿Tengo que declarar?
Imagina que trabajaste solamente cuatro meses y después te quedaste sin empleo.
Cuando llega la temporada de impuestos, piensas:
«Yo gané muy poquito. Seguro no tengo que hacer taxes».
Puede que tengas razón. No todas las personas están obligadas a presentar una declaración.
Pero hay una diferencia entre no estar obligado a declarar y que no te convenga hacerlo.
Supongamos que durante esos cuatro meses te descontaron $350 de impuesto federal de tus cheques.
Si al revisar tus ingresos del año resulta que no te correspondía pagar ese impuesto, podrías presentar tu declaración para recuperar esos $350.
Aunque no estuvieras obligado a declarar por haber ganado poco.
Es dinero que ya salió de tu bolsillo.
Ahora bien, ¿cómo sabes si estás obligado a declarar?
Depende de cuánto ganaste, tu edad, tu situación familiar y de dónde salió ese dinero.
Por ejemplo, para los ingresos del año 2025, una persona soltera menor de 65 años generalmente debía declarar si ganó al menos $15,750. Para un matrimonio que declaraba junto, si ambos eran menores de 65 años, el límite general era de $31,500.
Esos montos cambian según el año y no funcionan igual para todos.
Y hay una diferencia importante si trabajas por tu cuenta.
Si haces entregas, limpias casas por tu cuenta o tienes un pequeño negocio, generalmente debes presentar una declaración cuando tus ganancias netas de ese trabajo llegan a $400 o más durante el año.
¿Ganancias netas? Es el dinero que te queda después de restar los gastos permitidos de tu actividad.
Por eso, recibir $5,000 por tus servicios no significa necesariamente que hayas ganado $5,000 de beneficio.
Además, cuando trabajas por tu cuenta pueden existir impuestos de Seguro Social y Medicare, incluso si no debes impuesto federal sobre tus ingresos.
Así que antes de decidir que no necesitas declarar, revisa cómo ganaste tu dinero y si ya te descontaron impuestos.
Puedes consultar la herramienta oficial del IRS para saber si necesitas presentar una declaración.
¿Y si hago mis taxes y no tengo dinero para pagar?
Esta situación le puede pasar a cualquiera.
Preparas tu declaración y descubres que debes $1,200.
Pero ese mes tienes la renta, el carro, la comida y las demás cuentas.
Entonces piensas:
«Mejor no declaro. Cuando tenga dinero, resuelvo».
El problema es que esa decisión puede salirte más cara.
No tener dinero para pagar no significa que debas dejar de presentar una declaración que estás obligado a hacer.
¿Por qué?
Porque el IRS puede cobrar penalidades por presentar tarde y también por no pagar a tiempo. Además, pueden acumularse intereses.
Pero hay algo que quizás no sabías: el IRS ofrece planes de pago para quienes cumplen los requisitos y no pueden cancelar toda la deuda de una sola vez.
Es decir, podrías tener la posibilidad de pagar en cuotas.
Eso no borra la deuda ni elimina automáticamente los intereses, pero puede ayudarte a organizar el pago.
Si te encuentras en esta situación, presentar a tiempo, pagar lo que puedas y revisar las opciones disponibles suele ser mejor que ignorar el problema.
Puedes consultar los planes de pago del IRS.
¿Y si ya no vivo en Estados Unidos? ¿Para qué voy a seguir declarando?
Imagina que alguien vivió y trabajó durante años en Estados Unidos, pero después regresó a su país.
Un día se pregunta:
«Si ya no vivo allá, ¿todavía tengo que hacer taxes?»
La respuesta no es igual para todos.
Y aquí hay algo que sorprende a muchas personas: para los impuestos, vivir en Estados Unidos y tener un estatus migratorio son asuntos diferentes.
Por ejemplo, un ciudadano estadounidense puede seguir teniendo obligaciones de declarar aunque viva en otro país.
Y alguien que no es ciudadano y ya no vive en Estados Unidos podría necesitar declarar ciertos ingresos que todavía recibe de ese país.
¿Y si la persona salió voluntariamente o fue deportada?
Salir de Estados Unidos, incluso por una deportación, no elimina automáticamente las obligaciones tributarias pendientes. Tampoco significa que desaparezca un número de Seguro Social que ya fue asignado, aunque eso no garantiza autorización para trabajar ni determina por sí solo si la persona debe seguir declarando impuestos.
Eso tampoco significa que tenga que presentar una declaración todos los años si ya no tiene ninguna obligación de hacerlo.
Lo importante es saber qué obligaciones conserva, no solamente dónde está viviendo.
Declarar impuestos no debería ser una decisión basada en el miedo
Para muchas familias hispanas en Estados Unidos, la temporada de impuestos viene acompañada de dudas, preocupación y consejos contradictorios que circulan entre conocidos o en las redes sociales.
Quizás llegaste hasta aquí pensando que hacer tus taxes significaba automáticamente pagarle dinero al gobierno.
Ahora sabes que no siempre es así.
También sabes que ganar poco no significa que debas olvidarte de tu declaración, que recibir un reembolso no es cuestión de suerte y que tener una deuda no significa que debas esconderte del IRS.
La idea no es que te aprendas todas las reglas tributarias.
Es que tengas información suficiente para hacer mejores preguntas y evitar decisiones que puedan perjudicarte.
Porque la mejor decisión no es declarar por costumbre ni dejar de declarar por miedo. Es saber qué te corresponde hacer.
En Respaldo Patrimonial creemos que entender tus impuestos también es una manera de proteger el dinero que tanto te cuesta ganar.
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Este artículo es informativo y no sustituye una evaluación tributaria individual. Las reglas pueden cambiar según el año fiscal y las circunstancias de cada persona.
